Testigo de lo insólito (solo apto para irónicos)

Acabo de ser testigo del hecho más insólito, cívico y espeluznante que ha tenido lugar en toda España. Ojito, puede que incluso en todo el mediterráneo. Lo cuento, que me sale gratis:

Iba yo volante en mano por una avenida florida y hermosa, no exagero, hoy luce el sol, cuyo brillo rebota sobre las hojas verdes de los árboles, y, además, el río Guadiana quedaba a mi derecha. La imagen era realmente encantadora, memorable. Incluso he bajado la velocidad a 25Km/h para grabarla en mi recuerdo.

El caso es que iba tan tranquilo cuando, de pronto, así, sin avisar ni nada, ¡zas!, veo como un controlador de zona azul coloca un ticket de la hora sobre el interior de su vehículo. ¡Casi me infarto allí mismo!

Macaulay-Culkin-con-las-manos-en-la-cara-y-la-boca-abierta-de-sorpresa-en-la-pelicula-Solo-en-Casa

Suponiendo que el coche es suyo y que comienza su jornada laboral, la acción resulta, cuanto menos, motivo de recogida de firmas. Imaginad qué despropósito. Si no penalizamos tan cívica acción, tan modélico ejemplo, si permitimos que un simple controlador se salga con la suya, si no actuamos contra quien comete tan civil ataque, estaremos permitiendo la extinción de nuestra cultura. ¡Una auténtica debacle! ¡Tiremos de patriotismo antes de que destruyan nuestro modelo cultural! ¡Firmad ya donde haga falta! ¡Obligad a vuestros hijos a coger el spray y que pinten en las paredes de vuestro vecino! ¡Abajo el civismo!

No os lo teméis a risa. Se empieza con pequeños ejemplos, hechos que agrietan los estatus y raíces sociales, y se acaba convirtiendo uno en un respetuoso centroeuropeo. Empezaríamos a hablar más bajito, recogeríamos las cacas de nuestros perros, nadie lanzaría su porquería en plena calle, visitaríamos museos y pinacotecas… y, lo que es peor, acabaríamos dando valor al trabajo de los demás. Se acabarían las envidias de los compañeros, nosotros mismos nos obligaríamos a trabajar en las horas laborales, desperdiciaríamos el amiguismo para dar paso a la meritocracia… Y si todavía no estáis temblando… hay más… ¡Acabaríamos pagando por todo! En unos meses podríamos quedarnos sin el pirateo. ¡Sin películas, sin música y sin eBooks gratis! ¿A dónde iríamos a parar? Pagaríamos por el contenido y la creatividad. ¡Qué barbaridad!

Más duro aún. Atención. Aviso. Va en serio. Un cambio de cultura podría suponer, no solo que pagásemos por los contenidos, sino que se crearan empresas autóctonas derivadas de ese gasto. Una nueva economía viviente. Una locura. Aumentarían los autónomos, se crearían empresas, subiría el producto interior bruto. Correríamos el riesgo de convertirnos en un país importante y tirando de arrolladora lucidez exigiríamos el fin de la corrupción política. Nuestro modelo, el Spain is different de Fraga, moriría desintegrándose en nuestras manos. Hasta la Marca España ganaría algún valor. ¡Qué barbaridad! Solo de pensarlo se me abren las carnes. Un país normal. Que va. Ni pensarlo.

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